1º de mayo: Día de los Trabajadores

30/Abr/2015

1º de mayo: Día de los Trabajadores

Por Prof. Gabriel Hojman, para CCIUAnte el día de los Trabajadores creemos
pertinente recordar parte de la historia del movimiento obrero judío.
Entre las fuentes del judaísmo pueden
encontrarse condenas a la explotación laboral; el Rabino MoshéGreenberg
menciona que según el Talmud “en las disputas entre trabajadores y empleadores,
los derechos de los primeros se considerarán preferenciales a los de estos
últimos)”1 ,Greenberg se basa en el Tratado de BavaMetzía (77,a).
Siguiendo con opiniones de rabinos,
ShlomóZalmanShargai publicó un diálogo mantenido con el RabKook (líder del
sionismo religioso y Gran Rabino Ashkenazi entre 1921 y 1935) en el cual Zalman
pregunta y Kook responde:
“Pregunta: ¿Una huelga para preservar las
condiciones de trabajo, en caso que el patrón quiere reducir los sueldos o
agregar horas de trabajo, está permitida o prohibida [según la halajá]? ¿Una
huelga para mejorar las condiciones de trabajo, elevando sueldos y disminuyendo
jornadas de trabajo, está permitida o prohibida?
Respuesta: La huelga está permitida para
obligar al patrón a dirigirse al jurado o cumplir un veredicto relativo al
conflicto de trabajo, ya sea para preservar las condiciones de trabajo o
mejorarlas.
Por lo tanto, está claro que en todo conflicto
de ese tipo los empleados deben exigirle al patrón ir al jurado. Si el patrón
se niega, tienen derecho a obligarlo incluso con una huelga…”2 .
El RabBenzionMeirUziel (Gran Rabino Sefaradí
de Palestina a partir de 1939 y de Israel a partir de 1948 hasta su muerte en
1954) expresó en su obra MishpeteiUziel (Mishpat 42:6), que la ley permite la
existencia de sindicatos para evitar que el trabajador, quede librado a su
suerte. La Torá otorga el completo derecho a organizar sindicatos, aunque es
posible que de tales uniones resulte una pérdida financiera de los
empleadores3.
El origen del sindicalismo judío
Según investigación de Abraham Huberman
«la primera huelga obrera judía de la que tenemos noticia, ocurrió en la
fábrica de cigarrillos de Vilna en 1871» , con un resultado de varios
huelguistas apresados, reprimidos y desterrados. Luego de esta primer huelga
judía, según Huberman, hubo muchas más en distintas ciudades.
Francisco Moreno de Carvalho, plantea que a
fines del Siglo XIX, en territorios gobernados por los zares, las huelgas
judías contaban con el problema de «la competen¬cia con los trabajadores
no judíos que muchas veces desempeñaban el papel de ‘rompehuelgas’ con la
ventaja adicional de estar a salvo de las represalias por parte de los
[huelguistas] judíos, puesto que cualquier acción en este sentido podía
desencadenar persecuciones»5 .
A la vez, Eric Hobsbawm expresa que la
conciencia de clase obrera en el último cuarto del Siglo XIX podía llegar
«hasta ámbitos completa¬mente inesperados, como los ultrapiadosos
tejedores jasídicos que fabricaban chales de oración rituales judíos en un
remoto lugar de Galitzia (Kolomea), que se declararon en huelga contra sus
patronos con la ayuda de los socialistas judíos locales6».
En 1897 se funda el Bund, su nombre completo
en castellano es «Unión general de trabajadores judíos», entre sus
objetivos estaba unir a los proletarios judíos residentes en el Imperio Ruso
teniendo en cuenta su doble condición de obreros y judíos. Este movimiento aún
existe en varios países, incluso en Uruguay.
Sobre el rol fundamental que cumplieron los
inmigrantes judíos en el desarrollo del movimiento sindical uruguayo, el
dirigente del Sindicato Único de la Aguja, Bernardo Groisman expresó: «en
cada sindicato del movimiento obrero uruguayo había un grupo sindical judío.
Desde el Centro Morris Winchewsky salieron grupos de sastres y carpinteros,
grupos de zapateros y aparados de calzado, grupos de trabajadores en
marroquinería y algunos grupos textiles. También había grupos de obreros de
frigorífico y grupos de guardas de tranvías. Estos grupos (…) apuntalaron los
sindicatos uruguayos ya existentes, y en algunos casos, formaron los propios
sindicatos: el caso de los sastres»7
El sionismo obrero
A principios del siglo XX un grupo de
trabajadores sionistas rusos fundaron el movimiento “PoaleiTzion” (Obreros de
Sión). Hacia 1905 surge “HapoelHatzair” (La juventud obrera) como obra de un
grupo de olim en Eretz Israel. Estos movimientos serían el origen del
movimiento obrero sionista.
En 1920 se funda la Histadrut, cuyo nombre
completo es “HaHistadrutHaKlalitshelHaOvdim Be Eretz Israel” (Federación General
de Trabajadores de la Tierra de Israel), al año siguiente la federación
estableció su propio banco: Bank Hapoalim (banco de los obreros), que mantuvo
hasta 1983. Es indudable la importancia de la Histadrut en la historia de la
sociedad israelí, incluso mucho antes de la existencia del Estado de Israel: la
asistencia médica de la mayoría de los israelíes era brindada por la central
obrera a través de “KupatHolimClalit” (Fondo de Enfermedad General).
La figura política más importante en la
historia israelí; David Ben Gurión fue su Secretario General entre 1921 y 1935.
La Histadrut contaba con su departamento de
deportes, de donde surgieron los populares clubes de fútbol (y otros deportes)
“Hapoel” (El Obrero); “Hapoel Haifa” “Hapoel Tel-Aviv”, etc. En el logo del
Hapoel Tel-Aviv puede apreciarse el carácter obrero del club: una silueta de un
trabajador rodeado de una hoz y un martillo en color rojo. El mismo logo es
utilizado por otros clubes “Hapoel”. El símbolo continúa siendo utilizado por
el club a pesar de que ya no está vinculado a la Histadrut.
Desde 1999 existe una barra de hinchas del
club llamada “Ultras Hapoel” que destaca en sus carteles el carácter obrero del
club (“ultras” es un término que utilizan muchas barras del fútbol europeo).
En distintos partidos puede apreciarse a esta
barra utilizando la imagen de Marx o de Ernesto “Che” Guevara, así como
consignas contra el racismo.Estos seguidores del Hapoel participan como tales
en marchas del Día de los Trabajadores cada primero de mayo.
El Siglo XXI
En la actualidad las actividades del
movimiento sindical israelí se centran en los cometidos esenciales de todo
movimiento obrero, al haberse desprendido la Histadrut de sus “actividades
empresariales”, aunque parezca contradictorio, como la propiedad del banco, del
club de fútbol, y otras.
El desarrollo de los acontecimientos
determinaron que surgieran sindicatos que discreparan con la Histadrut,
calificándola de burocrática, así surgió otra central obrera: Coaj la Ovdim
(fuerza para los trabajadores), habilitada también para firmar convenios
salariales.
En los actos del Día de los Trabajadores de
los últimos años se observó una gran presencia de la juventud organizada, tanto
en movimientos juveniles, asociaciones de estudiantes, juventudes de partidos
políticos, etc.
Las acciones por la paz
Para culminar, no podemos obviar el tema que
más preocupa a la sociedad israelí. El movimiento sindical cumple un rol
fundamental en los intentos de lograr la paz entre israelíes y palestinos. La
Histadrut firmó un acuerdo con la Federación General Palestina de Sindicatos
(PGFTU, por sus siglas en inglés), por el cual el 50% de las cuotas de
trabajadores palestinos en Israel son remitidas a la federación sindical
palestina. El acuerdo se cumple desde el 2008. En base a los contactos entre
las dos federaciones, la PGFTU pidió a la Histadrut en 2009 que interviniese
para evitar que se concretara un proyecto del gobierno israelí que gravaba con
un impuesto especial de 250 euros por cada trabajador palestino que fuera
empleado por empresarios israelíes. La gestión de la Histadrut logró evitar que
el impuesto se aprobara.8
El mismo internacionalismo defendido por ambas
federaciones ha servido y sirve de base para la paz, sin pensar en credo u
origen étnico.
1 Autores Varios. Valores del Judaísmo. Keter
Publishing House, Jerusalén, 1981. Página 177
2 Citado en un artículo del RabShlomoAviner
publicado en www.elreloj.com (2 de noviembre de 2003)
3 Citado por el RabbiJillJacobs  en artículo titulado “Workers and unions”
publicado por el JewishFundsforJustice.
4
Huberman, Abraham: El surgimiento del movimiento obrero judío en Rusia.
En Nueva Sión N 36, segunda época, 7 de diciembre de 1985.
5 Moreno de Carvalho, Francisco: El grito de
Prometeo  en¬cadenado, a propósito de una
nota acerca del Bund. En Nueva Sión Nro. 22, segunda época, 4 de mayo, 1985.
Página 18.
6 Hobsbawm, Eric: La Era del Imperio,
1875-1914. Editorial Crítica, Buenos Aires, 1998. Página 150.
7 Varios autores: Vida y Muerte en Comunidad.
Ensayos sobre el judaísmo en el Uruguay. Montevideo, Kehilá-Comunidad Israelita
del Uruguay, 1990. (Páginas. 156-157 – Capítulo escrito por Teresa
Porzecanski).
8
http://www.histadrut.org.il/index.php?page_id=1801
Autor del artículo: Prof. Gabriel Hojman
(publicado originalmente en Semanario Hebreo y modificado por el autor para el
sitio web del CCIU)